Qué conviene tener en cuenta
Una avería, daño o necesidad de modificar el acceso pueden motivar un cambio. Primero conviene determinar si falla el cilindro, el mecanismo o el ajuste de la puerta.
Sustituir toda la cerradura no siempre es la única opción. La propuesta debe explicar qué componente se interviene y por qué resulta adecuado al caso.
